Origen

Origen

Cobró consciencia en un momento, no existía el día ni la noche, en ese momento no importaba. Sólo ocurrió y junto con el saber de su existencia llego el vacío de la soledad.

 

No hay mayor sensación de soledad que el saberse aislado de uno mismo, sin la capacidad de reconocerse por que no existen espejos, ni  nada que refleje nuestra imagen. Teniendo ojos que pueden ver todo menos a si mismos.

Uno no se conoce hasta que interactúa con alguien más. El verdadero conocimiento de si mismo no esta en la introspección sino en el análisis de nuestros lazos con los demás.  Vagando por el vació llego a un pedazo de polvo flotando en la bastedad. Frágil y solitario rodeado de una corte de otras partículas.

Se concentró y cómo lo había hecho muchas veces anteriormente atrajo muchos meteoritos errantes y los hizo chocar unos contra otros, creando al inicio mucha destrucción y una bola de hierro incandescente en el espacio. Sopló una vez y el fuego se  extinguió. Agua brotó del interior de la roca y llenó la superficie.

Del fondo de esos mares brotaron montañas y acantilados se alzaron sobre el agua, un trueno se dejó escuchar y comenzó a llover.

Sopló de nuevo y empezó a explotar vida,  virus, bacterias, plantas y animales brotaron sobre su reino.

En cada soplo va repartido una porción de su ser, de su alma. En cada elemento de su creación hay elementos suyos, en lo indomable de los elementos, en la constancia del crecimiento del bosque, en la voracidad de un depredador que persigue a su presa.

En la tierra puso su fortaleza, en el sol su calidez, en el viento su esperanza. Toda creación genera un caos inicial, y esta nueva tierra que diseñó lo era constantemente. Así evitaba aburrirse, siempre viendo cambio, siempre chocando cada elemento de la creación con algún otro.

Pero faltaba un elemento adicional, uno que fuera sólo caos y fuerza de cambio.

About author

You might also like

Cuento 1Comments

Cuento: ODJ21- Parte I- Despertar

Una luz blanca lo cegaba, no sabía cómo llego ahí y que estaba haciendo. En el techo se encontraba una claraboya y detrás de ella se alcanzaban a distinguir las siluetas de personas mirándolo. Los ruidos se empezaron a hacer más y más fuertes primero el sonido eléctrico de las consolas de aparatos médicos, los ventiladores, el ruido de los instrumentos quirúrgicos al ser movidos y colocados en la plancha cercana a él y finalmente las voces, había más gente con el ahí.

0 Comments

No Comments Yet!

You can be first to comment this post!

Leave a Reply